viernes, 7 de junio de 2019

LA MIRADA

Fuente: Pinterest

...mirar es acoger la genuina esencia de la unicidad y pluralidad del ser del niño. Una mirada despejada de juicios,...;el encuentro de miradas nos acerca a ese pequeño gran universo fascinante que es el suyo. Y es que mirar es conectar con el mundo emocional del niño. Los ojos miran, cuentan, se sorprenden, alegran, entristecen, hacen enmudecer o provocan algarabías,..., despiertan curiosidad, encienden la chispa,...;UNA MIRADA ES PARA TODA LA VIDA, pues acaricia el alma y, a lento cincel, se graba en las estructuras psíquicas.

Cuando un niño es mirado con ternura se llena a sí mismo de plenitud y bienestar. Entonces despliega y florece. 


Acompañar el desarrollo del potencial humano desde la primera infancia requiere día a día CULTIVAR NUESTRA MIRADA desde y en la consciencia. Al fin y al cabo los niños se miran en nuestros ojos para sentirse reconocidos, queridos, contenidos; necesitan nuestra mirada para SER y EXISTIR, para comenzar a caminar en la vida con confianza y seguridad. Nuestro mirar les es necesario para vivir la unicidad y pluralidad de su ser en un mundo que descubrir a través de múltiples lenguajes impresos en sus diálogos; ..., descubrir con ojos de asombro ante cada nuevo detalle que les invita a tirar del hilo, a investigar, a construir, A CRECER!


No pocas veces los niños juegan y rejuegan absortos y de repente hacen un alto en su juego para confirmar la presencia de nuestra incondicional mirada, la que les impulsa a la emoción de lograr las cosas por sí mismos.

El mirar se co-construye día a día en un camino en el que se tejen vínculos y espacios a través de la multiplicidad de lenguajes compartidos, a veces inventados con esa sal y pimienta del quehacer tan auténtico de la Infancia.

A mirar se aprende sin prisas a través de las miradas de lo insólito que día a día nos regala la Infancia.


Mil gracias por leer :)

miércoles, 27 de marzo de 2019

EL TIEMPO SIN TIEMPO

Apasionada de los proyectos respetuosos con la esencia de la Infancia, rescato este artículo de Belén Álvarez Alonso: Madre de Día Waldorf en la LIEBRECITA BLANCA, un lugar en el que hacer, sentir y pensar en armonía. Las fotos son del día a día en este precioso proyecto de Madre de Día en Valladolid.

"Uno de los pilares que sostiene la educación salutogénica y un desarrollo pleno de las capacidades de los niños/as es un buen RITMO DIARIO. Un ritmo saludable , en el que se combinen momentos de EXPANSIÓN y momentos de CONCENTRACIÓN.


La dinámica del día ha de ser vivenciada como una "gran respiración" que permita un desarrollo armonioso en los más pequeños/as. Acompañados de un adulto atento, consciente, observador, activo, empático y respetuoso. Que cree un entorno seguro con materiales naturales; y que facilite el movimiento libre, el contacto con la naturaleza y la participación en experiencias reales, significativas, bellas y llenas de bondad.




Este ritmo ha de estar marcado por el cuidado de las necesidades básicas de alimentación, descanso, higiene, juego y amor. En un ambiente cálido y hogareño.

El adulto ha de establecer los tiempos de juego, descanso, alimentación, higiene; concentración y expansión. Y a través de TRANSICIONES calmadas, con canciones apropiadas para la primera infancia, época del año y actividad posterior, facilitar y guiar al niño/a al cambio de actividad. Estas transiciones suaves y repetitivas le permiten al infante anticipar lo que va a ocurrir. Y les facilita el cambio de una actividad de concentración a otra más expansiva o viceversa, sin la necesidad de dar órdenes concretas y ruptura de la armonía ambiental.



Importantísima la AUTOEDUCACIÓN de la Maestra. Saber acompañar mirando más allá de lo que están diciendo y leer todos los lenguajes no verbales, que casi siempre nos dan muchas más pistas. Mediante una OBSERVACIÓN ACTIVA. Estar disponible con atención plena, mirada atenta y un acompañamiento consciente.

Mensualmente, cada 28 días, con la luna nueva, la jornada diaria gira en torno a un tema diferente que se desarrolla en los corros, canciones, poemas y cuentos de acuerdo con la época del año.



El ritmo anual lo marca los cambios de estación y la celebración de las Fiestas del Año, a través de las cuales los niños/as se impregnan de los aconteceres y características más destacadas de cada estación.




Y siempre "SIN PRISA", concediendo el tiempo y el tempo que cada niño/a necesita. Con PERSEVERANCIA SUAVE y en un ambiente amoroso en el que reine EL TIEMPO SIN TIEMPO".



Mil gracias por leer...y a Belén por su colaboración y por su trabajo por una Infancia sin prisas.

https://www.liebrecitablanca.com


jueves, 18 de octubre de 2018


Nuestra calabaza es
como el sol.
MESA DE ESTACIÓN DE INSPIRACIÓN WALDORF

Acoger el otoño...

La mesa de estación de inspiración Waldorf es una oda a la continua metamorfosis de la Madre Naturaleza. En nuestro pequeño rinconcito lleno de encanto todo fluye acorde al transcurrir de  los ritmos de la estación,..., y llegan las primeras hojas que el viento sur del otoño nos regala, la piña que encontramos por el pinar, las castañas que apañamos, algunas bellotas, una calabaza que se parece un poco al sol, la mazorca que nos traen del pueblo; tal vez llegue algún hada, algún pequeño gnomo,... :)


Acoger, sentir, vivir el otoño, tocar sus texturas, oler su aroma a castaña asada, saborearlo, escuchar los bellos paisajes sonoros que nos ofrece, saltar los charcos de las primeras lluvias, pasear por el bosque y ver ese crisol de colores que se funde con el aire puro,..., es todo un regalo para los sentidos que nos conecta con la sabiduría de la Madre Naturaleza y alimenta esa capacidad innata de maravillarse tan propia de la infancia.

En nuestra particular mesa de estación vamos colocando con ilusión, mimo y esmero cada uno de los elementos que vamos recolectando: frutos secos, frutas, algo de la cosecha, palos, hojas, piñas,..., y también cuentos, obras de arte hechas por esas pequeñas manos, dibujos, poemas y cancioncillas,... ¡Es todo un laboratorio de observación y experimentación sensorial!.

Asar la calabaza, aplastar las uvas con las manos y/o los pies, descubrir cómo es por dentro la granada o el boniato, comer una riquísima mandarina,..., tocar y leer un cuento de otoño,..., ¡la mesa de estación nos ofrece muchas posibilidades para crear, investigar, disfrutar, aprender...sin prisas, saboreando cada instante!

Un pequeño rinconcito lleno de encanto que poco a poco se va transformando acorde al paso del tiempo, que nos invita a compartir momentos llenos de entusiasmo, miradas y sonrisas; investigar a través de los sentidos, a abrir ventanas a la creatividad, a poco a poco ser conscientes, apreciar y cuidar la perfecta obra de arte que es la Naturaleza.

Somos aprendices de la mesa de estación, un pequeño espacio que se transforma acorde al fluir del paso del tiempo en las estaciones.

Boniato, piña, castañas, maíz
y otros frutos.
Compartimos algunas imágenes de nuestra mesa de estación de inspiración Waldorf en la que la calabaza, el boniato, la mandarina, una piña, algunas castañas, la mazorca de maíz, el caqui ya han llegado junto a "Otoño" de Gerda Muller....y un cepillito de madera que Ella ha decidido que también se pone para que se peinen los duendecillos que están por llegar, junto a las hojas de preciosas tonalidades que ya vamos apañando por el camino y en el jardín, junto al vivo entusiasmo por explorar y descubrir.

Rescatamos un verso de Casa Waldorf que nos habla de los frutos del otoño. Bello por su sencillez, sonoridad, armonía y sentido rítmico. Sin duda nos encanta :)

"Otoño dorado,
¿qué frutos has dado?
Manzanitas rojas, almendras también,
uvas negras, granadas y muy rica miel.
Chirimoyas e higos que quiero comer
y con las calabazas una rica sopa hacer."

Queremos agradecer a nuestra tatina Sole, amante de la infancia y de la naturaleza, Maestra con ojos de niña por su acompañarnos con ilusión en la creación de nuestra primera mesa de estación aportando cosucas de la huerta: la calabaza, la mazorca,..; y de los castañales llenos de aroma de otoño. 

Mil gracias por leer :)

domingo, 30 de septiembre de 2018

...SENCILLAMENTE SENTIR LA VIDA

Hoy comparto en Les Petits Temps Infancia unas líneas que escribí con mucha ilusión para La voz de las madres, del proyecto de Maternidad y Crianza Conscientes Wowmom:) un espacio en el que se crean sinergias para acompañar la labor de criar, educar desde una mirada respetuosa a la infancia.

Foto cedida por: @bea.tsei

Ya ha amanecido y por las cortinas se cuelan los primeros rayos de sol. Unos pequeños colibríes trazan una alegre partitura con su animado trinar. En mi regazo está Ella, risueña, iniciando conmigo una coreografía de miradas mientras saborea su delicioso desayuno. Con sus pequeñas manos atrapa no sólo las mías sino mi corazón. Así es la vida que, a ritmo lento y pausado, fluye sin prisas.

Como cada mañana Ella tiene un encuentro con un mundo lleno de posibilidades, todo un desafío al que se entrega con vivo entusiasmo y deseo; explorando, investigando a través de sus sentidos. Observo y acompaño con palabras llenas de amor esos pequeños grandes descubrimientos impregnados de insólita belleza. Hoy hemos salido al jardín con el cesto de los tesoros de materiales muy sencillos: una esponja natural, una piña, un colador, un tubo de cartón, una naranja,..., no nos olvidamos de sus telas de seda y algodón, ¡le gustan tanto!; cosas cotidianas y naturales que despiertan su capacidad de sorprenderse y de autorregular la metamorfosis de su propio juego corporal y sensorial. Pero ahí están las enormes macetas llenas de color y ese viejo tiesto lleno de tierra y guijarros que despierta otra vez más su infatigable curiosidad. Me mira y me sonríe y sin dudarlo ni un sólo instante allí que se aventura a escarbar. Y yo le permito su tiempo. De vez en cuando busca mi presencia que la hace sentir segura para seguir tejiendo su proyecto vital, nos sonreímos con la mirada. Me siento afortunada de acompañar su aventura de descubrir y aprender a través de la sensorialidad impresa en cada uno de los movimientos de su cuerpo.

Le encanta moverse por la hierba llena de margaritas y pequeñas florecillas azules; la huele, la toca,... A mi mente acude una cita de Matti Bergstrom “El cerebro descubre lo que las manos exploran”, el bebé necesita tocar con todos sus sentidos (tacto - movimiento, oído, olfato, vista, gusto), para desenmarañar las pequeñas grandes cosas de lo cotidiano y construir sus propias respuestas a sus múltiples interrogantes, creando así un sentimiento de coherencia como ser que es y está en el mundo.

Ella ha cogido un simpático caracol que desde hace algunos días parece se nos ha quedado a vivir en el jardín. Me lo enseña y con su incipiente lengua de trapo me cuenta historias del caracol. Le pregunto cómo se llama nuestro nuevo amigo “¿Cómo se llama el caracol?”, Ella me responde “Col”. Maravillada y agradecida no puedo dejar de mirar esas manitas que siempre están cogiendo retales de la realidad del día a día, capturando una rica y valiosa información que le permite ir afinando su sensibilidad y movimiento, y enriquece la estructuración de su cerebro revirtiendo, poco a poco, en la percepción de su autoconciencia psicocorporal.

Deja a Col durmiendo en el tiesto de los guijarros. Risueña Ella acude a mi incondicional regazo. Una vez más rescatamos esas rimas de dedos con las que tan bien lo pasamos, por supuesto nuestro caracol Col ahora tiene su lugar en nuestro repertorio de rimas, retahílas e historias que nacen del alma. Al tiempo que cantamos juega con mis manos, me mira, me huele, me besa, me abraza. Creamos entre las dos una esfera mágica llena de sensaciones, magia y encanto. El tacto positivo y lleno de ternura de mamá le transmite nutrición afectiva, le ofrece contención, sostén y raudales de amor, le comunica que mamá confía en ella y que la quiere tal y como es; le confiere las bases de un apego seguro, necesario para lanzarse segura de sí misma y de sus posibilidades a la conquista de su autonomía y de un apetecible mundo lleno de sensaciones aún por descubrir. Es al hilo de estas líneas que rescato unas certeras palabras de Ortega y Gasset “tocar y ser tocado son los elementos más decisivos para definir las estructuras de nuestro mundo.


@bea.tsei

Cada día Ella me regala momentos irrepetibles de riqueza extraordinaria. Pikler sostenía que todo es posible cuando cambiamos nuestra mirada y conectamos con la auténtica esencia de la infancia. 


Y es que sólo Ella me transmite ese contagioso entusiasmo tan propio de la infancia en su aventura de aprender a través de los sentidos en un auténtico elogio a la lentitud (palabras que me permito de Carl Honoré), a paso del caracol.




Mil gracias por leer :)

martes, 25 de septiembre de 2018

LA ESENCIA DE LA INFANCIA...

Es con esta cita de Francesco Tonucci, también conocido como Frato, que empiezo una etapa nueva en Les Petits Temps Infancia. Una infancia capaz de adentrarse en la dinámica de las pequeñas grandes cosas para maravillarse con cada nuevo descubrimiento ;)...que merece un acompañamiento desde una mirada de confianza con una mano que guía desde el corazón, desde el querer aprender de la infinita sabiduría y el vivo entusiasmo de los niños y niñas :)



"...ellos viven sus desplazamientos como una sucesión de momentos presentes, cada uno de ellos importante por sí mismo, cada uno de ellos digno de una pausa, de un contacto, de admiración. Y entonces el tiempo se alarga; los bolsillos de los niños se llenan de piedras, de hojas, de papeles y su mente se enriquece con imágenes, con preguntas, con nuevos descubrimientos. Y todo está junto, lo hermoso, lo nuevo, lo general y lo particular. Esta diversidad suele ser motivo de incomprensión para los adultos que recomiendan estúpidamente: ¡no te pares a cada momento, no pierdas el tiempo!, sin darse cuenta de que es precisamente ese tiempo perdido el que les ayuda a crecer. 
Francesco Tonnuci

Mil gracias por leer ;)